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Psicologia de Integracion Gestalt

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MEDITACION PARA TU CEREBRO

Posted by Norady Limon on 4 Ee diciembre Ee 2014 a las 16:35

IMPORTANCIA DE MEDITAR PARA TU CEREBRO


Gracias a la neurociencia sabemos que cuando tenemos un episodio de estrés nuestro cerebro funciona a una frecuencia de 20 a 31 hercios aproximadamente, cuando lo normal es generar una frecuencia de 13 a 21 hercios, es decir, cuando estamos solucionando problemas y atentos pero sin estrés.


Meditar, cerebralmente hablando, es facilitar que nuestra frecuencia de ondas pase a estar entre los 8 a 12 hercios. En este nivel de frecuencia, llamado ALFA, el cerebro se encuentra a las mil maravillas. Conecta mejor, piensa mejor. No es posible vivir únicamente en alfa. Necesitamos estar en BETA en muchísimas ocasiones (entre 13 y 21 hercios) pero lo que no podemos permitirnos es estar durante mucho tiempo en la zona de las BETA ALTAS (entre 20 y 31 hercios).


¿Por qué?

Porque destruyen físicamente partes del cerebro como el hipocampo fundamental para el aprendizaje y circuito de recompensa.


¿Y cómo puedo producir ondas ALFA?

Meditando


¿Y cómo se medita?

Encuentra un espacio callado donde puedas relajarte. Siéntate con las manos apoyadas sobre tus muslos o en tus rodillas manteniendo tu espalda derecha. Tu cuello debe estar relajado con la barbilla ligeramente salida. Respira profundo 5 veces tomando el aire por la nariz, llenando tu área abdominal y soltándolo por la boca.


Lentamente ve sintiendo tu cuerpo, ve entrando en él. Observa tu postura y siente los puntos en que tu cuerpo toca la silla o en donde se apoyan tus pies sobre el suelo. Siente el peso de tus brazos y tus manos descansando sobre tus piernas.


Familiarízate con tus sentidos: observa lo que hueles, lo que escuchas, a qué sabe tu boca, si sientes frío o calor, si hace viento…


Ahora lleva tu mente hacia el interior de tu cuerpo. Revista lo que pasa hacia dentro, desde la cabeza hasta la punta de los pies, analizando cualquier sensación de incomodidad. Escanéalo nuevamente, esta vez notando las partes de tu cuerpo que se sienten relajadas.


Ahora manda tu atención hacia tus pensamientos. Observa los que aparecen sin que los llames, los que surgen solitos. Conviértete en un espectador de tus pensamientos, obsérvalos sin juzgarlos, ve lo que llega a tu mente, lo que se queda y lo que se va.


Concentra tu mente en pensar las cosas buenas que van a pasarte después de haber meditado y de sentirte más relajada: serás más amable, más creativa, serás más generosa, tomarás mejores decisiones… Piensa en cómo esto afectará a las personas con las que estás en contacto, desde tu familia y amigos hasta la persona del camión o el que abre la puerta de tu edificio.


Ahora concéntrate en la sensación de inhalar y exhalar de tu cuerpo, cómo se llenan de aire tus pulmones y se desinflan. Analiza en dónde ocurren estas sensaciones, si es tu pecho, tu estómago, tu espalda… Concéntrate en la calidad de cada respiración notando si son largas o cortas, rápidas o lentas.


Es normal que nuestra mente se llene de pensamientos que llegan sin llamarlos… Cuando esto te pase simplemente concéntrate en la respiración y deja que solitos abandonen tu cabeza.


Prepárate para terminar

Poco a poco ve tomando consciencia sobre cualquier sentimiento físico que esté experimentando tu cuerpo: la silla debajo de ti, tus pies en el piso, tus brazos y tus manos sobre tus piernas. Analiza nuevamente lo que escuchas, hueles o sientes. Abre tus ojos y mueve todo tu cuerpo

Podrás encontrar diversas meditaciones en youtube.

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